Adaptación de un Niño a Actividades Nuevas

Adaptación de un Niño a Actividades Nuevas

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Actividades para niños en casaProceso de adaptación de un niño

Martes, llegué dos minutos tarde, había comenzado el taller, un solo niño, diez minutos más y otro niño, silencio.

La profesora pregunta, el primer niño responde en voz muy baja, el segundo niño lo hace en un tono ligeramente más elevado, silencio. Hay algo que al primer niño le gusta, vamos a hacerlo, el tono de voz aumenta, la actividad fluye a paso lento, como un auto sobre la arena, hay menos silencio. Encuentran temas en común, la actividad cambia, y fluye, ya no hay silencio, hay risas. ¿Qué se acaba de describir?

El proceso por el cual un niño de 8 años pierde el miedo y toma la confianza necesaria para decir me gusta, para refutar, opinar y decidir.

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Al término del taller, hice un análisis en retrospectiva de lo que había ocurrido. Caí en cuenta de dos cosas fundamentales para que se produzca este efecto de liberación y toma de confianza en un niño. Lo primero fue la apertura de la profesora hacia el niño, la aceptación paciente e incondicional de lo que traiga. En este sentido, permitió que el niño, a su ritmo, baje sus defensas y pueda él abrirse a lo que la profesora tenía. Un segundo factor, no menos importante, es la estructura. Como pueden interpretar, el taller comenzó algo desordenado y a medida que pasaba el tiempo, había menos movimiento, todo se ordenaba cada vez más, lo nuevo se volvía conocido, lo amenazante, ahora es amigable.

Así pues, en ejemplos tan sencillos, vemos como detalles, quizá ínfimos para un adulto, como llegar dos minutos tarde, poder anticipar lo que vendrá, escuchar con paciencia, son cruciales para el proceso de adaptación de un niño. Y pueden determinar su bienestar o malestar.

Martes siguiente, llegué temprano, también la profesora, el taller estaba listo, llegó el primer niño, hablando en voz alta, se respira alegría y tranquilidad.

Llegan más niños, ahora son cinco, hablan entre ellos, se ríen, juegan, pasa más de una hora y nadie se dio cuenta, el taller fluye con el mismo orden de siempre, los niños están adaptados, se divierten, todo es amigable.

Por: Manuel Beltroy Arias

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