¿Delatas tu maternidad?

¿Delatas tu maternidad?

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Los hijos te cambian a una mujer, tanto interna como externamente, por lo que dejamos de pensar en nosotras mismas y tratamos de estar pendientes de nuestros hijos. Estas cualidades de radar van de la mano con ciertos cambios también en tus hábitos cotidianos que, sin querer, delatan tu maternidad.

Si no te habías dado cuenta, aquí te las dejamos:

  1. ¡Fuera ropa blanca! Todas las mamás sabemos que usar ropa de este color implica suciedad en menos de lo que canta un gallo.
  2. Toallitas húmedas siempre a la mano. Hay que admitirlo, estamos acostumbradas que nuestros hijos se ensucien por cualquier cosa, por lo que nos acostumbramos a cargar con nosotras lo necesario para que todo quede limpio nuevamente.
  3. Bolsos gigantescos. Mientras más espacio, mejor. Cuando se tiene un hijo o más sí o sí debemos cargar muchas cosas, ello implica que tengamos un bolso del tamaño adecuado.
  4. ¿Te balanceas? Te has dado cuenta que para acurrucar a tu bebé o para esperar el semáforo te balanceas, pues este movimiento involuntario se vuelve parte de nuestro hábito que lo repetimos sin querer.
  5. Ojos de panda. Es inevitable, aunque para ello tengamos que usar mil y un cremas y maquillaje para ocultarlos.
  6. Eres la felicidad con piernas. Cualquier recuerdo de tus hijos te trae felicidad, hasta la travesura que arruinó tu vestido favorito, porque sabes que solo ellos pueden causar dicha en tu alma.
  7. “¿Me escuchas?” No se trata de que perdamos el sentido de la audición, simplemente que estamos acostumbradas a los gritos de nuestros niños que cuando nos toca hablar por teléfono, pareciera que a todo se le ha ido el volumen.
  8. Consejos de mamá. No habrá consejo más sincero ni más verídico que el de una madre. No solo por la experiencia que vamos adquiriendo, sino porque, como mamás, siempre vamos a querer lo mejor para nuestros seres amados.
  9. A quién madruga, Dios la ayuda. El despertador termina siendo un accesorio más de tu cuarto, ya que tú misma te llegas a acostumbrar a estar despierta, incluso los domingos, antes de las 7 de la mañana.
  10. Hablamos en tercera persona. ¿Se han dado cuenta que cuando llamamos la atención de nuestros hijos lo hacemos en tercera persona? “Claro, todo lo tiene que hacer la mamá, ¿y ustedes?”, son una de las clásicas frases.

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