La importancia de decir lo siento y perdonar

La importancia de decir lo siento y perdonar

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Hace unos días me sentía fatal, tenía un montón de cosas en la cabeza, era uno de esos días en los que piensas que no se pueden tener más problemas juntos. En ese momento, mi hijo quiso llamar mi atención y al no hacerle caso (o caso a medias), hizo un berrinche que luego se convirtió en pataleta y no tenía cuando acabar, mi paciencia la cual no estaba a tope ese día, se agotó, no tenía ganas de jugar, quería tiempo para pensar y lo resondré. Lo repondré porque no encontraba en mi cabeza una palabra para calmarlo cuando yo tenía un remolino dentro de mí.

Los siguientes minutos fueron largos, sentía que mi corazón iba a explotar en llanto, me sentía culpable, mala, sabía que había actuado mal, que había sido injusta y todas las cosas que puedan imaginarse. Si bien es cierto, no lo había gritado, pero el sólo hecho de alzarle la voz y perder la paciencia con él por nada, hizo que sintiera un cargo de conciencia muy grande.  En ese momento comprendí que tenía que decirle “lo siento hijo, me equivoqué, perdóname”  necesitaba hacerlo, necesitaba enseñarle mi arrepentimiento y saber que me había disculpado y que había entendido que mamá se equivocó.

Cuando se tranquilizó, me acerqué y hablé con él, le expliqué que mami se había equivocado y que no había sabido cómo actuar, como cuando él se molesta por algo y no sabe qué hacer. Le pedí disculpas y le dije que no volvería a pasar. Después de eso, vi en sus ojitos un brillo especial, estaba tranquilo, feliz, se sentía mejor, nos abrazamos y todo quedó ahí.

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Ese día, en la noche, me puse a pensar lo importante que es para un hijo saber que los padres también se equivocan y que reconocen sus errores y aprenden de ellos, no sólo es enseñarles a perdonar, sino también enseñarles a pedir perdón. Somos padres, pero no por eso somos perfectos,  vamos a cometer errores a lo largo de nuestra vida y tenemos que saberles ofrecer una disculpa cuando eso suceda, ese será un gran ejemplo para ellos, nos hará más humanos, más personas, más justos y  aprenderán a identificar qué es lo que tienen que hacer cuando se equivoquen, lo cual les va a suceder muchas veces.

Esa noche, tanto mi hijo como yo, nos dormimos felices y estoy segura que ambos aprendimos algo nuevo ese día.

Por: Silvana Navas – Blog  Aymamá

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