La Peor Señora del Mundo – Cuentos

La Peor Señora del Mundo – de Francisco Hinojosa y Rafael Barajas El Fisgón

 

Un libro que puede ayudarnos a comprender la dinámica que existe entre la persona que molesta y la que es molestada.
Suele pasar que cuando no hacemos lo que nuestros hijos quieren somos “las peores mamás del mundo”. ¿Les suena familiar esta frase? Cuando mis hijos tenían 5 y 4 hasta me hacían una barra:

mala mami
mami mala
mala mami

y yo solía romper el hechizo siguiéndoles la corriente y agregando unos versos de mi creación a su tan original estribillo:

mami mala
malosa mami
maléfica mami

finalmente los tres terminábamos riendo.

La peor señora del mundo (pasta dura)

En las librerías del Fondo de Cultura Económica hay un libro titulado La Peor Señora del Mundo que cuenta cómo una señora muy pero muy mala maltrata a sus hijos (dándoles comida de perro y pellizcándoles los cachetes por más de media hora) y a todos los habitantes del norte de Turambul. Un día todos deciden irse y la señora se queda sola sin nadie a quien torturar a no ser por una paloma a la que decide tratar bien con el fin de hacer que los habitantes del pueblo regresen. Se finge arrepentida y pide perdón para que todos vuelvan.

Una vez que han regresado, la peor señora del mundo vuelve a cometer sus maldades y hasta construye un muro para que nadie pueda salir y escapar a sus maltratos. Mientras la señora duerme la siesta el pueblo se reúne para buscar una solución. A un niño se le ocurre que quizás puedan convencerla de cambiar y al más viejo de todos se le ocurre que la solución es engañarla.

En adelante cada maltrato no solo era recibido con alegría y agradecimiento sino que se pedía repetición. Así fueron guiando de manera inteligente las acciones de la peor señora del mundo, quien terminó cometiendo las mejores acciones con tal de seguir causando el efecto que quería: molestar a la gente.

Este es un libro para disfrutar de las ilustraciones y para reír con las exageraciones que definen al personaje. La peor señora quería molestar, sabía cómo hacerlo y sabía también que lo hacía bien pues lograba en la gente la reacción que esperaba. Cuando esto cambió y la gente “disfrutó” de sus maltratos, seguir actuando así ya no tenía sentido para ella. A veces se trata sólo de eso; de romper el hechizo, de cambiar el chip, de romper los esquemas para componer las cosas y hasta modificar comportamientos.

64 páginas, empastado y con las ilustraciones de uno de los mejores caricaturistas de México.

¿Dónde encontrarlo?

El Fisgón, La Peor Señora del Mundo está en Berlín 238, Miraflores y en Rufino Torrico 899, Lima.

Por:  Marcela Noblecilla, literata, profesora de Educación Inicial y mamá.

 

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