Las molestias más comunes del bebé

Las molestias más comunes del bebé

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Son muchos los enemigos que pueden atacar a tu bebé en sus primeros meses de vida. Para identificarlos, lo primero que debes hacer es prestarle mucha atención a tu pequeñito e identificar cual es el problema que lo aqueja. Estos pueden ser:

CÓLICOS

Si el llanto es prolongado, en muchas ocasiones simplemente se trata de un cólico de gases. A los bebés que tienen menos de 6 meses debes ponerlos en posición vertical para que, adoptando esta posición, pueda eliminar los gases de manera natural. Después de los 6 meses puedes usar también infusiones, como la de apio o anís para ayudarlo a elimina los gases.

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DIARREAS

Este puede ser uno de los enemigos más temidos, porque puede llegar a deshidratar a nuestro pequeñín. Puede ser producida por un virus, por una bacteria o hasta por parásitos. La hinchazón de la barriguita y las deposiciones líquidas (y un poquito más olorosas de lo normal) son los indicativos de que la diarrea se está produciendo. Además si se parten sus labios y si el llanto es sin lágrimas, quiere decir que estamos ante un niño deshidratado y eso es muy peligroso. ¿Qué hacer? No pierdas tiempo y corre a un centro de asistencia, no se te ocurra “solucionarlo” en casa.

ESCALDADURAS

Se producen básicamente por la humedad y por no cambiar a tiempo los pañales. Las heces y la orina tienen unos ácidos que pueden llegar a crear amoniaco, algo totalmente irritante. ¿Cómo las evitas? Facilito: limpia la zona con pañitos húmedos sin alcohol o usa una telita limpia mojada en agua de manzanilla o té, así eliminas las bacterias sin remover la grasita natural de la piel que es nuestra aliada. Usa cremas anti escaldaduras, pero ojo, ¡primero limpia la zona!

OTITIS

En español, es el olor constante del oído. Es algo que causa mucho dolor e irritabilidad, incluso puede causar vómitos, fiebre y llanto desenfrenado. Esto ocurre cuando entra agua en el oído. En muchos casos, cuando el agua entra – aunque sea una gota – luego no puede salir porque el oído se hincha. Esta agua hace presión en el tímpano y oído medio y… duele como miércoles. Además, esta agua puede ser un caldo de cultivo para que nazcan bacterias y posteriormente el oído puede arrojar pus. Corre a emergencia de inmediato, aparte de estar muy cerca al cerebro, el dolor es insoportable, no lo aguanta ni un espartano.

RESFRÍOS

El sistema inmunológico del niño no está totalmente desarrollado y por eso son más vulnerables a los virus que nadan como locos calatos por el ambiente. ¿Cómo prevenirlos? Mucho líquido para mantener las defensas corriendo por todo el cuerpo. También debes mantener siempre impecable el chupón y cambiarlo con frecuencia. Y si eres de las que se ponen en plan “ay, que pechocho bebito, me lo como” y muack, un beso en la boca, olvídate de esta práctica.

Recuerda que es más fácil actuar ante un acontecimiento si estás informada, el mejor arma que poseemos es el conocimiento.

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