Mobbing: Acoso laboral

Mobbing: Acoso laboral

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El mobbing es el acoso público que sufre una persona durante un tiempo prolongado (más de una semana), ya sea por sexo, edad o cargo dentro de la empresa, lo que puede llegar a provocar estrés y frustración.

Uno de los grupos más vulnerables a este tipo de acoso son las mujeres, ya sea por su condición de mujeres o por el cargo que ejerzan dentro de su centro de labores, de parte de los mismos colegas o de sus superiores.

Entre las posibles causas de este tipo de acoso están:

  • Inadecuada organización del trabajo (deficiente organización, ausencia de interés por parte de los superiores, carga alta o mal distribuida de trabajo, canales pobres de información, líderes espontáneos no oficiales y conflictos de rol).
  • Mala gestión de los conflictos por parte de los superiores (la negación del conflicto o la implicación activa en el mismo).
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El mobbing es distinto a los conflictos internos, ya que el primero es un ataque específico y continuado en el que se hace la vida imposible y se aísla a las personas, por lo que se puede tener consecuencias graves; mientras que el segundo es momentáneo y esporádico.

Entre las consecuencias del mobbing están:

  • Síntomas de estrés como dolores de cabeza o trastornos del sueño
  • Aislamiento social
  • Enfermedades gastrointestinales
  • Desde estados depresivos hasta depresiones profundas
  • Trastornos cardiovasculares
  • Desconcierto, disminución de la autoconfianza

Incluso, se estima que alrededor del 90% de las víctimas de mobbing sufren problemas psiquiátricos o físicos, mientras que los que presencian este tipo de abuso tienen a desarrollar miedo y a convertirse en futuras víctimas de este tipo de acoso.

Lo mejor es buscar la manera de defenderse ante los constantes ataques, por lo que te recomendamos aplicar las siguientes:

  • Buscar métodos de relajación (como el entrenamiento autógeno, el mindfulness o el yoga) e intentar distraerse en el tiempo libre con actividades agradables. También puede reducirse el estrés practicando deporte, por ejemplo.
  • Buscar personas que se hallen en una situación similar.
  • Tomarse días libres, por ejemplo unas vacaciones o acudir a un balneario.
  • Buscar testigos y llevar un registro escrito para tener indicios si se presenta una demanda.
  • Dirigirse a su empleador, al consejo de personal o al encargado de igualdad, si el diálogo con el hostigador no surtió efecto; si está impedido tiene además la posibilidad de dirigirse al representante de los trabajadores con minusvalías.

Es importante defenderse cuanto antes de los ataques de mobbing. De este modo puede ponerse fin a los conflictos iniciales.

Fuente: http://www.onmeda.es/

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