Niños: ¿Qué hacer si dicen una mala palabra?

Niños: ¿Qué hacer si dicen una mala palabra?

214
0
Compartir

Estamos en un centro comercial, comiendo en un restaurante o en medio de una reunión familiar y de pronto, nuestro hijo lanza una palabra subida de tono que atrae la mirada de todos; primero hacia él y luego hacia nosotros, los padres. Entonces el pequeño se ríe o hace como si no hubiera dicho nada y sigue jugando o, por el contrario, la repite una y otra vez. Los padres cada vez más avergonzados y sin saber qué hacer.

¿Por qué hacen eso los niños?

Está relacionado con su desarrollo y con la etapa en la que se encuentran. Por ejemplo, los niños alrededor de los dos años, además de decir algunas palabras sueltas o incluso frases sencillas también están pasando por el período de controlar esfínteres, entonces es usual que su vocabulario esté lleno de términos relacionados con ello, porque nosotros al enseñarles a ir al baño, mencionamos mucho palabras como: pis, caca, poto; y son éstas justamente las que comienzan a decir en público.

Publicidad

Si ya tienen tres o cuatro años, los chicos están más atentos al ambiente social, a lo que dicen los adultos, a lo que sale en la televisión; y seguramente no entienden por completo lo que quieren decir las palabras o frases subidas de tono, pero sí captan la intención y la energía con la que las dicen, entonces las repiten.

Desean llamar la atención, se fijan en la reacción de los adultos, reafirman su personalidad, quieren sobresalir en el grupo de amigos.

¿Qué hacemos? ¿Cómo resolvemos esta situación?

  • Buscamos un espacio de reflexión en el cual les preguntamos dónde escucharon esas palabras, les hacemos ver que no es agradable decirlas, les explicamos cómo se sienten los demás al escucharlas y generamos un compromiso de no volverlas a repetir.
  • Si las dicen, las ignoramos, les cambiamos el tema y les proponemos alguna actividad para desviar la atención del momento.
  • Tomar en cuenta la edad que tienen los chicos y que su primera intención siempre es jugar, no sobredimensionar la situación y mantener la calma.
  • Es necesario cuidarnos de no decir palabras fuertes delante de los chicos, pues por un lado les decimos que no es correcto y por otro se los volvemos a enseñar.

Si la conducta es muy persistente o intensa, tal vez tenga un origen mucho más significativo, sería recomendable buscar ayuda profesional.

Por: Jesica Kuwae, Psicóloga Clínica infantil y Danzaterapeuta – Crianza y Danza

Compartir

Deja un comentario