Pros y contras de llegar virgen al matrimonio

Pros y contras de llegar virgen al matrimonio

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Aceptémoslo, en estos tiempos es raro que una pareja –tanto él como ella- llegue virgen al matrimonio. Pero que todavía quedan de eso y por elección propia, no cabe ninguna duda como lo explica la psicóloga Lucy Ibáñez.

La posición actual al respecto ha evolucionado bastante en términos sociales. Hasta hace unas décadas, lo normal y políticamente correcto era llegar virgen al matrimonio (las mujeres of course, porque a los hombres nunca se les pidió algo semejante.

Igualmente, existen algunas culturas en las que practicar relaciones sexuales antes de casarse sigue siendo considerado un acto universalmente condenable, pero lo más frecuente en estos días es que los novios no esperen necesariamente al matrimonio para iniciar su vida sexual en común.

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Sin embargo, muchos adultos jóvenes quieren nadar contra la corriente y llegar en castidad al matrimonio, a pesar de que oportunidades no le han faltado, como una manera de “esperar” a tener la relación adecuada para dar el paso.

Ventajas de esperar

  • Valores. Si la persona cree en la castidad por razones morales o religiosas esperar es lo consecuente y evita sentimientos de culpa.
  • Evita el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.
  • No hay posibilidad de que ocurran embarazos no deseados.
  • Implica un alto grado de autocontrol y de madurez emocional.
  • Si la relación termina “no pasó nada”.

Desventajas de esperar.

  • No podrás conocer hasta que sea demasiado tarde si tu pareja es capaz de tener un adecuado desempeño sexual o disfunciones.
  • La primera experiencia sexual puede ser decepcionante o de mala calidad y te preguntarás ¿Para esto esperé tanto?
  • Tú y tu pareja llegarán a esta primera vez con mucha mayor ansiedad, lo que puede jugar en su contra.
  • Siempre te quedará la duda de cómo hubiera funcionado una relación con otra persona.

Eso sí, recuerda que la decisión de tener relaciones sexuales antes o después del matrimonio es tuya y debe ser absolutamente libre. No hay peor argumento para iniciarse sexualmente que el deseo de complacer al otro, yendo en contra de nuestros propios. Tú decides.

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