7 a 10 años: ¿Cómo son a esa edad?

¿Sabías que los padres que participan en el hogar tienden a lograr mejor disciplina en sus hijos, en comparación a los padres ausentes? Así lo indica un estudio del Centro Nacional de Estadísticas sobre Educación de los Estados Unidos. De acuerdo al pedagogo Jesús Jarque, estar presente en cada situación que vive nuestro pequeño y marcarle las reglas y los valores que se practican en casa desde el inicio, puede ayudar a los padres a ahorrarse malos momentos en el futuro!

Observarlos es bueno para saber cuándo darles el apoyo que requieren, y para orientar sus actitudes aún no bien definidas.  También para que logren diferenciar lo bueno de lo malo! Sin embargo, seguir estas pautas no significa que nuestros pequeños tendrán una disciplina impecable, recordemos que son ‘niños’ y las travesuras son naturales a su edad!

¿Cómo es la conducta de un niño de 7 a 10 años?

– Se da cuenta cuando se porta mal.

– Resuelve problemas sencillos.

– Tiene obligaciones en casa.

– Es independiente al asearse, alimentarse, dormirse y llevar una rutina escolar y familiar.

– En el aspecto social se integra a un grupo.

– Controla sus impulsos agresivos.

– Tiene respeto a las personas con mayor autoridad.

– Cuando se le llama la atención, se controla.

¿Cuáles son los problemas más comunes entre los niños de 7 a 10 años?

Cuando no se corrige al niño desde pequeño, su conducta puede dejar mucho que decir! El Centro Español Cinteco menciona los problemas de conducta comunes en estos niños:

Discute con los adultos.

– Hace papeletas y berrinches.

– Cuando tiene un mal comportamiento acusa a otros.

– Puede ser vengativo o rencoroso.

– Tiene comportamiento desafiante.

¿Qué hago en esos casos?

Para ir corrigiendo de a pocos, podemos considerar estas pautas:

– No dar las indicaciones como pregunta o por favor.

– Asegúrate que cuando hables, el niño te esté escuchando.

– Pídele al niño que repita lo que acabas de decirle para asegurarte que te haya escuchado.

– Dale las indicaciones una a una.

– Acércate a él cuando le des la indicación.

Cada niño es diferente y así como puede tener una buena disciplina, puede sorprendernos con una pataleta, así que procura mantener la calma.

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