¿Qué debe tener una leche de fórmula para bebes?

¿Qué requiere una buena fórmula de leche infantil para poder reemplazar los nutrientes de la leche materna?

(en caso la mamá no tuviera suficiente leche).

Hoy día en el mercado existen las llamadas ‘leches maternizadas’, las cuales se asemejan a la leche materna, La mayoría de estas fórmulas están hechas en base a leche de vaca en donde:

– La proteína ha sido modificada para que sea más parecida a la leche materna.

– La grasa de la leche animal es reemplazada por aceites vegetales para que sea mas digerible.

– La lactosa y los minerales se mantienen aunque es generalmente enriquecida para poder cubrir las requerimientos del lactante sobre todo en hierro.

Todas las fórmulas (formales) cumplen con el estándar de la Academia Estadounidense de pediatría de aportar 20 Kcal/onza y 0.45 gramos de proteína/onza.  Así mismo esta academia recomienda que en caso la madre no tuviera suficiente leche materna para alimentar a su bebe, le ofrezca fórmula hasta cumplir el 1er año de edad.  Los niños no deberían recibir leche de vaca sino hasta después de esta edad, en donde el niño debería recibir sólo leche entera, no desnatada ni baja en grasa.

La gran diferencia que  separa a la leche materna de las fórmulas maternizadas para bebes es el valor inmunológico que la leche materna posee, es por eso que siempre se aconseja alimentar al niño a pecho si es posible durante los 6 primeros meses de vida como mínimo;  pero si por alguna situación no es posible hacerlo, se puede recurrir a las leches maternizadas, si se puede de manera mixta.

Casi todos los bebés toleran bien estas fórmulas. Los cólicos son problemas comunes y se deben más al biberón que a la misma leche ya que la mayoría de las veces, las fórmulas a base de leche de vaca no son la causa de estos síntomas y los padres no necesitan cambiar a una fórmula diferente.

Un aspecto importante sobre la composición de las leches maternizadas es que éstas deben de tener la adición de ácidos grasos del tipo Omega como el DHA (acido docosahexaenóico) y ARA (ácido araquidónico) en una relación de 1/1 para ayudar a potenciar los efectos inmunomoduladores de la fórmula similares a los obtenidos con la leche materna. Así mismo deben de estar suplementados con nucleótidos que van a incrementar la respuesta a la vacunación, así como al desarrollo, la maduración y la reparación de los tejidos del sistema gastrointestinal.

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