¿Te mudas y no sabes cómo decírselo a tus hijos?

Algunas investigaciones sostienen que uno de los factores que pueden producir estrés en las personas es mudarse de casa; así la decisión sea esperada con entusiasmo o planeada por mucho tiempo. Mudarse de casa implica muchas cosas, desde lo logístico hasta lo emocional y nuestros hijos no están ajenos a pasar por todo ello.

Cuando uno vive en un espacio físico, no sólo tiene sus cosas ahí y pasa el tiempo, también lo “habita”, su mundo interno está relacionado con ese lugar externo. Imaginémonos sobre todo si es la primera vez que se mudan y para los niños ésa es la casa que conocieron desde que nacieron.

Entonces, ¿cómo manejamos este cambio tan importante? Primero, como siempre mencionamos, es importante tomar en cuenta la edad de nuestros niños; pero en líneas generales:

  • Plantearles el tema con anticipación apropiada, no tomarlos por sorpresa de un día para otro ni mucho menos no explicarles lo que está sucediendo.
  • Dependiendo de la razón de la mudanza, es adecuado exponerle las razones del cambio. Por ejemplo: “tus hermanos y tú están creciendo, esta casa es pequeña y necesitamos una más grande para que podamos estar más cómodos” ó también “esta nueva casa está más cerca del trabajo de papá y mamá y, del colegio de ustedes; va a ser más fácil movilizarnos”.
  • Ir a conocer la casa nueva antes de hacer la mudanza, que reconozcan los espacios vacíos que van a ser llenados por sus cosas, que vean sus cuartos; incluso que participen eligiendo las cortinas, la lámpara, por ejemplo.
  • Hacer un plan con ellos para empacar las cosas de su casa, distribuir roles y asignar responsabilidades. Involucrarse en este proceso es importante para cerrar un ciclo y abrir otro.
  • Podrían hacer un pequeño ritual para despedirse de la casa donde estaban: una cena especial todos juntos, que los pequeños hagan un dibujo de lo mejor que vivieron en esa casa, que los más grandes escriban una carta, dejar un regalo para quienes vienen a vivir ahí.

La mudanza de casa es un proceso, no es quitar cosas de un lado y ponerlas en otro. Por lo tanto, a los chicos no podemos quitarlos de un lugar y llevarlos a otro, esperando que se adapten automáticamente. Es necesario acompañarlos en este proceso.

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